Bueno, Hoy me desperté con la noticia de un "PRI, gran vencedor" (Felicidades a Beatriz Paredes); "La derrota del PAN" y dimisión de Germán Martínez (Ni modo, así es la vida); con un PRD debilitado que por fin ha decidido expulsar -según dice Jesús Ortega- a quienes hicieron campaña por algún otro partido, es decir, al Peje (Hasta no ver, no creer); un PVM fortalecido (Sin comentarios...); un PT y Convergencia sobrevivientes pero empequeñecidos (pese a la ayuda del Peje que merece un análisis propio); un PSD que dice adiós; y por último un abstencionismo de casi seis puntos (histórico sí, pero muy lejos del 25% de la Argentina post Menen).

Sin embargo debemos acotar tres cosas al menos:

1. Votó el 43% del padrón electoral (es decir, seis de cada diez personas prefirieron no votar en unas elecciones intermedias que les resultaron lejanas).
2. El PAN cobro la factura de una crisis económica ("Que viene de fuera" dice el presidente) que ha costado 600,000 empleos, de una batalla contra el narcotráfico que sólo ha sembrado muertes en todo el territorio nacional (12,000 aproximadamente) y de una gestión gris (o mediocre, cómo lo menciona Jorge Castañeda).
3. Lo anterior me hace suponer que no es una "victoria" en sentido estricto para el PRI. Sin mencionar que la diferencia entre el primer y el segundo lugar, en la mayoría de los distritos y estados fue de apenas unos cuantos votos (situación que habla de una contienda reñida y democrática).

El camino al "éxito" del PRI tiene muchos padres y según parece, las derrotas del PAN y del PRD dos grandes "culpables" Germán Martínez, que renuncia y Andrés Manuel, que será expulsado (sigo escéptico). Por lo demás, sólo espero que la promesa del "Nuevo PRI" se materialice en una legislatura y gobiernos locales que sepan servir a nuestro país y que esten consientes de la gran crisis de gobernabilidad y representatividad que hoy se vive.

Imágenes: David Somellera Milenio Semanal/ 6 julio 2009.