La Coctelera

Un monito ocupado

política, cine, libros y otros temas.

Votar o no votar

Uno de los más grandes problemas que he observado desde hace tiempo en las ciencias sociales, es la dependencia, casi urgencia por respaldar nuestras opiniones en el peso de algún autor (citas de autoridad), que dependiendo de nuestro tono académico o pretensiones personales, será un recurrente Aristóteles, Hobbes, Rousseau, Marx, etc... o mejor aún, un autor que nadie (hincapié en el nadie) conozca y que más allá de servir para probar un punto, grita a los cuatro vientos un "leo mucho, ergo: soy más listo que tu".

Sin embargo la más de las veces terminamos citando a personas que a su vez se basaron en las opiniones de quienes eran más "respetados" en su época. Con lo anterior no quiero juzgar o hablar mal de quienes inician sus trabajos citando a alguien que respalde sus opiniones, simplemente quiero señalar que el motivo por el cual no pienso hacerlo en esta oportunidad, es que preferiría romper en la medida de lo posible con este vicio, producto pienso yo del complejo de no lograr la solidez de las ciencias naturales que evidencian en si mismas sus resultados.

Tal vez utilicé una explicación muy grande y compleja para lo que simplemente busca compartir una reflexión muy personal.

El próximo 5 de julio se celebraran las denominadas elecciones intermedias en México, con las cuales se renovara la cámara de Diputados. 300 de Mayoría Relativa, es decir uno correspondiente a cada distrito y 200 de Representación Proporcional, también conocidos como plurinominales y que corresponden a la proporción del número de votos obtenidos en la elección.

Existe actualmente en México un llamamiento "ciudadano" (así de ambiguo se presenta) al "voto blanco" el cual consiste según unos, en no ir a votar, otros en anular el voto (marcar de manera que el voto no se invalide), algunos más dicen que se trata de votar por candidatos no registrados y finalmente hay quien dice (opinión mayoritaria) que de lo que se trata es de no marcar la boleta y depositarla en "blanco" en la urna.

Sin ahondar de más en un post que ya se ha hecho muy grande, quiero expresar mi respeto y apoyo a quien decida no votar, anular su voto, votar por candidatos no registrados o votar en lanco; pero en lo personal no es algo en lo que crea o piense que sirve de algo.

Mi problema con el abstencionismo activo o pasivo radica en lo difícil que fue lograr que el voto contara y valiera de algo y pienso que de nada servirá y no pasará de decir que "todos son iguales" o que "todos son malos" cuando en el mundo contemporáneo no existe democracia sin un sistema de partidos y elecciones competidas y aunque las opciones no sean necesariamente las mejores, el ser cuidadoso sobre la decisión de por quien votar o no votar en base a sus actos (individuales o de partido) sigue siendo la mejor manera de frenar ala clase política (bendición y mal necesario).

Por eso yo si voy a votar y aunque aún no sé bien por quien lo hare si pienso que es la mejor opción.

Imagen: Lupa Ciudadana

2 comentarios

  1. ¡Polítologo el joven! ¡Qué gusto encontrar a alguien con intereses afines! (vas a decir "verbo (chorera) que eres", pero tengo contemplado a la UVAQ para hacer la maestría - en línea, claro).

    Pero bueno, sobre tu post, coincido contigo. Yo iré a votar, y ya tengo mi estrategia de juego =).

    En cuestiones de política, la base para lograr un cambio está en nosotros, en el ciudadano. Empezando con ir a votar, seguido con el no haciéndonos de la vista gorda con nuestros "representantes", es decir, EXIGIENDO, y por último, comprometiéndonos a no permitir que se siga manteniendo partidos y a políticos mediocres (jajajaja, lo siento, ¡¡el Verde me castra!!).

    Un cordial saludo, monito. Nos estamos leyendo =).

  2. Muchas gracias vivi, un abrazo y por cierto y en atención a ti, publique un post sobre el verde (con un poco de ayuda), porque también son algo que no puedo soportar.

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