Se que sólo es su trabajo… y quizá tienen buenos sentimientos y todo eso… además Canadá es uno de los países más hermosos en los que he vivido, pero… la verdad es que cada vez que alguien me recuerda que esos trogloditas del primer mundo siguen matando a las focas con toda la saña posible, no puedo dejar de pensar que son unos cabrones bien hechos.

En fin, me rompe el alma que sigan pasando cosas así. En fin, si algún día me topo con alguien que caza focas no le haré nada, en todo caso le diré que su “profesión” es una de las más pinches.

En cambio si algún día conozco a alguien, que sabiendo lo que sufren estos animales se cuelga sus cadáveres como si la cosa fuera una gracia, ahí sí me encabronaré y la verdad espero poder contenerme para no decirle lo primero que me pase por la cabeza en ese momento.

Pd. La gaviota observa los despojos que deja tan mezquina y lucrativa actividad y quizá se pregunta porque alguien recorre miles de kilómetros para servirle de comer.


Imágenes: El economista / 02 se Abril del 2008