
Por lo general siempre trato de ser tolerante aunque me enfrente a situaciones, personas y cosas con las que no comparto mayor simpatía… o que de hecho me desagradan muchísimo. Por ejemplo: Odio ver a un tipo enfundado en mallas, asesinando a un pobre animal para beneplácito de una tribuna, que ha aceptado y ritualizado el sufrimiento de un ser vivo a manera de “algo placentero”.
Pero aún eso lo soporto. Evidentemente me manifiesto en contra cada que puedo y jamás participo de la “fiesta brava”, aunque tampoco me paseo encuerado a fuera de las plazas de toros y le aviento sangre a quienes gustan ir. Eso de la tolerancia es complicado, porque nos lleva a aceptar cosas y situaciones que no compartimos o que inclusive pensamos que están mal, pero que dentro de la ley se consideran aceptables.
De cualquier manera no apoyo a los toreros, tanto como al gobierno de la República Popular de China quien ha violado de manera sistemática los derechos humanos de su población. Desde la masacre de estudiantes en Tian´anmen en 1989 (800 muertos y 10,000 heridos) hasta las represiones ya comunes para quienes se manifiestan en contra del genocidio al que son sometidas la población y cultura tibetanas desde que en 1950 liberara al Tibet de los extranjeros (seis para ser exactos) y de paso se quedara con todo esa nación.
Por eso, no voy a ver los juegos olímpicos este año y no voy tampoco a comprar absolutamente nada que tenga el logotipo de las olimpiadas o a alguna de sus horribles mascotitas… Es una decisión personal y no creo que por si sola cambie al mundo o convenza al gobierno Chino de modificar su actitud represiva y esa manía de limitar al máximo la libertad de sus ciudadanos. Pero creo que es un comienzo y por eso lo hago y también porque la manera de pegarle a alguien en el mundo capitalista (y de toda la vida) es en el dinero. Como dijese Maquiavelo la gente perdona más fácilmente que le maten un padre a que le roben una casa.

Escribe un comentario