
La democracia supone el mayor esfuerzo al que puede ser sometida una persona. Supone, la capacidad humana de comprender, aceptar y respetar el disenso de nuestras opiniones. El conocimiento de que el bien común es una ilusión ante un mundo plural donde las personas perseguimos en lo individual y colectivo toda una pléyade de objetivos que pueden encontrarse contrapuestos y ser completamente validos desde el punto de vista legal.
Por ejemplo, quien bloquea una calle afectando a terceros, presupone que su derecho de manifestación excede al de transito de los demás y lo hace bajo el argumento de que su causa es justa y quizá lo sea, pero igualmente justo resulta el reclamo de empresarios y peatones que consideran que su derecho de libre transito excede al de manifestación.
Esa es apenas una de las complejidades de la democracia. Donde unos exigen la isonomía (igualdad ante la ley) y la aplicación del Estado de Derecho (que no necesariamente es justo) en contraposición a quienes demandan equidad de oportunidades y acceso a beneficios sociales que reconozcan la diversidad de su país.
¿Qué es más importante la justicia o la ley? La respuesta es variada, pero la fuente es fácilmente identificable. Sí se es un demócrata, se reconoce el disenso y la posibilidad de estar en desacuerdo, pero si además se reconoce a través de la experiencia histórica, que la democracia aplicada a grandes grupos heterogéneos y dispersos, sólo puede existir en el ámbito de las libertades. Entonces supondremos una renuncia (Hobbes) de la libertad hacía un Estado que proteja nuestra libertad de los demás.
Por otro lado un socialista sí es democrático, también reconocerá la existencia de posturas diferentes a la suya y permitirá cualquier libre manifestación que no violente los derechos sociales e individuales de los demás.
Para el resto, los que piden la intervención del ejercito ante la toma de una calle, o exigen que se les permita violar la libertad de transito so pretexto de manifestación, a ellos cabe decirles que el Fascismo y el muro de Berlín ya se han caído.

6 dic 2007 | 09:02 PM
De acuerdo con tu punto de vista sobre la democracia, pues un sistema de gobierno a ese estilo, nos permite periódicamente elegir nuestros gobernantes, permite la divergencia de ideas, que tengamos opiniones distintas y poder abrazarnos como hermanos de un mismo pueblo, Decimos aquí, no a la perpetuación en el poder, no al absolutismo, no al gobierno de y para unos pocos. En este mi país tenemos formación democrática, no puede imponerse un gobierno autoritario
9 dic 2007 | 09:32 AM
Los dictadores se apoyan en esa parte de la población que no puede elegir y por eso triunfan, tienen su apoyo firme e incondicional.
Viva la democracia.