Recientemente me di la oportunidad de ir al cine, para ver una película (aclaro que hay quienes van a las salas de cine a todo menos a ver cine) que desde un inicio me llamó la atención. Estoy hablando de El Laberinto del Fauno o Pan´s Labyrinth, obra del estupendo director mexicano Guillermo del Toro. Cineasta al que por cierto sigo desde su bien lograda Cronos.

La cinta retoma a la España de 1944. Aquella fascista de Francisco Franco, es utilizada (si es que la expresión no resulta ofensiva) para recordarnos que somos peses nadando con la corriente y en dirección a un oso hambriento, pero también para cuestionarnos sí necesariamente debería ser así. Retomando tres constantes en la obra del jalisciense: los insectos, el romanticismo gótico y efectos visuales de gran crudeza, para contar una historia tierna, honesta y hermosa como pocas veces recuerdo haber visto.

Un cuento de hadas en un mundo que ha perdido la capacidad de creer en ellas, donde es común escuchar de tragedias ante las cuales nos deshumanizamos cada vez se más. Nada nos sorprende ya, ni el millar de mujeres muertas o desaparecidas en Ciudad Juárez, el hambre en África o los 40 millones de infectado con VIH en el mundo.

En fin, una película como pocas.