No me gustaría que ganara...

No me gustaría que ganara el Partido Revolucionario Institucional (PRI), porque Enrique Peña Nieto representa el Status Quo y el clasismo que históricamente nos ha separado en castas y donde no podemos ser amigos si no fuimos a la misma escuela o si somos muy prietos o muy chaparros o no europeos. Representa ese partido que endeudaba, devaluaba y nacionalizaba impunemente. Representa eso que cantaba Cecilia Toussaint en 1987 en su celebre "buldog blus".
"Y en 68 todos saben que
Sólo hubo olimpiadas
Recuérdenlo bien
Medalla de oro
Para el pelotón
La racia de bronce
La sangre regó"
El nuevo PRI sigue siendo el viejo PRI. Un espacio donde el "gober precioso" en Puebla puede defender a pederastas y violar los derechos de una periodista sin pisar la carcel; un lugar donde Fidel Herrera puede ganar la lotería en Veracruz mientras su estado se sumerge en una ola de violencia sin precedentes; un lugar donde Ulises Ruiz puede desplegar un grupo paramilitar en Oaxaca y asesinar a los maestros quejosos; un lugar donde los hermanos Moreira mienten para endeudar a su estado. Un lugar donde estos terribles ejemplos son la punta de un iceberg de agua negra. Eso es hoy el nuevo PRI, apenas una mano de pintura sobre las costras de injusticia, odio, violencia y corrupción.
No me gustaría que ganara el Partido Acción Nacional (PAN), porqué Josefina Vazquez Mota representa el olvido y la traición a la sociedad. Gómez Morin lo dijo muy bien cuando señalaba que “Las ideas y los valores del alma, son nuestras únicas armas; no tenemos otras, pero tampoco las hay mejores”. un lugar donde los dichos y los hechos no concuerdan: compra de votos, acarreos, mentiras, negligencia, fraudes electorales, imposiciones y uso ilegal de recursos federales para preservar el poder a toda costa, por encima de la democracia que alguna vez enarbolaron. Un partido que se ha partido y que arropa a quienes viven de la política y no para la política. un lugar para la rotación de elites políticas que en 1999 se decían listas para combatir, un lugar donde distribuyen prebendas para Elba Esther Gordillo y lo peor del sindicalismo mexicano, un lugar de ineficiencia que ha desperdiciado la alternancia. Eso es hoy el PAN, un partido de elites que juega a ser priísta y que representa una tabula rasa para los crímenes del pasado.
No me gustaría que ganara el Partido de la Revolución Democratica (PRD), porque AMLO representa una visión estrecha de lo que es o debe ser México, un lugar maniqueo y demagogico de buenos y malos, donde el pueblo bueno está por encima de la ley y de la sociedad. Un partido que se comporta como una facción o gavilla feudal, progresista en lo retórica y reaccionario en los hechos, lleno de "tribus" e intereses que no son compartidos ni por sus propios militantes, un partido donde se combate con la izquierda a las instituciones que son injustas, pero donde se cobra con derecha de las instituciones que si son buenas. Un partido donde hay Bejaranos que nunca rendirán cuentas ante la justicia, donde hay Fernández Noroñas que usan la maxima tribuna del país para insultar y provocar, saboteando cualquier acuerdo o posibilidad de consenso y donde las Dolores Padiernas que son más burgueses que cualquier empresario y que han hecho de la política su negocio. Eso es hoy el PRD, un partido que lucha una guerra intestina dónde la suma final sólo puede dar cero.
Denise Dresser señala en su libro "El país de uno" que no hay mejor trabajo que el de un político mexicano, porque se puede acceder a carretadas de dinero sin rendir cuentas a quienes gobiernan. Al final del día uno de ellos va a ganar y dos más lo van a impugnar, porque el que gana en México siempre hace trampa ¿No? Lo único que espero, es que gane quien gane, no sea mi país el que pierda.
Imagen: Nerilicón / El Economista















