
El amor de un hombre y de una mujer está en el origen de la familia humana y la pareja formada por un hombre y una mujer tiene su base en el plan original de Dios. Benedicto XVI.
A nadie sorprende que el Papa Benedicto XVI se manifieste como un detractor de la unión no religiosa de las personas, ya sean de distinto o del mismo sexo. Después de todo lo que ha solidificado a la Iglesia católica como una institución tan duradera, es precisamente lo poco que ha modificado su esquema de trabajo y ejercicio del poder desde hace más de mil años.
Sin embargo lo que cabe cuestionar es si pronunciamientos de odio, homofóbicos e inquisitivos (no juzguéis que seréis juzgado) ayudan en algo a mejorar la realidad que vivimos y a lograr una convivencia armónica entre los hombres.
La respuesta es obvia. Los dichos de éste pontífice cada vez son más parecidos a provocaciones sin sentido donde explota al máximo su gran capacidad para ofender al juzgar a los demás desde la trinchera de prejuicios personales que ya antes iniciaron guerras, genocidios y odios que aún prevalecen (amaras a tu prójimo como a ti mismo). ¿Porqué insultar a quienes amándose deciden vivir juntos sin importar su preferencia sexual? O ¿Porqué arremeter contra los seguidores del Sagrado Corán al señalarlos como ignorantes? Y en general ¿Qué gana al ofender a quienes no pensamos como él y que de paso somos mayoría?
Comprendo la posición del Papa e inclusive me doy una idea del porque de sus pronunciamientos. Su Iglesia sufre ante los embates de un mundo occidental que no se decide del todo a seguir ciegamente preceptos fundamentalistas que han probado ser más un arma de control que una vía a la espiritualidad, al tiempo que nuevas formas de entender y de ver al mundo nos son proyectadas desde la ciencia, la filosofía y otras religiones.
La buena noticia es que mientras el Papa clamaba iracundo contra la diversidad religiosa y sexual. En México cómo antes en España, Canadá y otros tantos países era aprobada una reforma que permite la unión de personas del mismo sexo. En verdad me alegro por el primer pacto civil de solidaridad en México o boda Gay y desde aquí muchas felicidades a Karina Almaguer y Karla López porque no es fácil ser historia viva.
Imagen: Monito / Archivo.






